Planos de resistencia es una serie de pinturas que exploran la superficie como un campo de fricción. El gesto aparece como rastro: capas de materia que se superponen, se borran y se interrumpen, revelando tensiones entre control y accidente, permanencia y desgaste.
Frente a la lógica contemporánea obsesionada con la perfección, la pulcritud y el control absoluto, esta obra reivindica lo humano: el error, la transformación constante. La posibilidad de permitir que la materia respire, cambie y resista.
Mas que obedecer una idea de perfección productiva, Planos de resistencia propone una belleza vulnerable, libre e imperfecta. Una pintura donde la materia se resiste a ser domesticada y el gesto humano se niega a desaparecer.